martes, 23 de junio de 2009

El cuento de la Pestaña


Había una vez una pestaña que vivía en un párpado cualquiera de un ojo cualquiera. Un día se percató del espacio donde se encontraba y vio que era pequeño y compartido con sus hermanos pestaña. Nunca se fijó que tenía un mundo frente de él, así que razonó y decidió saltar al inmenso vació que tenía frente de si. Voló ligeramente por el viento sintiendo una libertad desconocida y extasiante para sus sentidos. Pero el gusto le duró poco y callo en la tierra grasienta, porosa y lisa que los humanos llaman piel. Fue tomada por dos troncos enormes que lo aplastaron. Escuchó un lenguaje extraño salir de la boca del humano y fue soplado con el aliento lleno de bao caliente. Y fue cuando la pestaña comprendió que tenía un propósito místico para el mundo mortal y se sintió orgullosa. Tanto fue su orgullo que volvió a saltar y voló con más ahinco, directo al cielo. Decidió guardar el mensaje que el humano pronunció con lenguaje extraño. Tal vez, cuando llegue a la punta del cielo, encuentre alguien que llegara a entender. "Puede que sea el conjuro-pensó la pestaña- para la realización de un sueño."


(Si, es malísimo el cuentucho... así que ni modo por el que lo leyó XP)

2 comentarios:

  1. Pues malo malo no es :P, ahora puedo comprender mas a mis pestañas xD

    ResponderEliminar
  2. A mi me gusto.
    Es lo que toda pestaña desea.

    ResponderEliminar